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Videojuegos

El diseñador de Baldur's Gate 2 dijo que no a hacer la cuarta entrega y te explico por qué no me parece una locura

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After Baldur’s Gate 3’s enormous success, Baldur’s Gate 4 feels like an inevitability. That’s how the entertainment industry normally works: if a product everyone loves makes hundreds of millions of dollars, it’s guaranteed a sequel. But I’m not sure that established thinking works when it comes to Baldur’s Gate 4.

El diseñador de Baldur's Gate 2 dijo que no a hacer la cuarta entrega y te explico por qué no me parece una locura

Vale, imagínate que te llaman para hacer la secuela de uno de los juegos más grandes de la historia, uno que ha roto récords, que ha ganado premios a punta pala y que ha dejado a la industria con el culo torcido. Y tú dices: "No, gracias, paso". Pues eso es exactamente lo que ha pasado con Baldur's Gate 4. James Ohlen, el tío que fue co-diseñador jefe del Baldur's Gate 2, ha confesado en PC Gamer que Hasbro le pidió que se pusiera al frente del proyecto y él dijo que no. Y ojo, no lo hizo porque estuviera quemado ni porque tuviera algo mejor que hacer. Lo hizo porque sabía que era una misión imposible. Y yo, la verdad, lo entiendo perfectamente.

Vamos a ponerlo en contexto. Larian, los creadores del Baldur's Gate 3, ya dijeron el año pasado que se quitaban de en medio. Swen Vincke, el jefazo, lo explicó claro: el equipo empezó a trabajar en un DLC y en un posible BG4, pero se dieron cuenta de que lo hacían por obligación, no por pasión. "No salía del corazón", dijo. Y eso, en un estudio que ha basado su éxito en hacer lo que le sale de los cojones, pues no podía funcionar. Así que Larian se fue a hacer sus cosas, a lo suyo, y Hasbro se quedó con la patata caliente.

Y entonces llega Ohlen y suelta que le ofrecieron el puesto y lo rechazó. ¿Su razón? Que se iba a estrellar. Literalmente dijo que "sería una locura" intentar competir con el BG3. Y no le falta razón. Porque el Baldur's Gate 3 no es solo un juegazo, es un puto fenómeno cultural que se ha cocinado a fuego lento durante años, con un equipo que ya tenía su propio motor, su propia fórmula de rol y que encima lo lanzó en early access para pulirlo con la comunidad. No es algo que puedas replicar de la noche a la mañana, por muy buena pasta que tengas.

Y aquí está el meollo del asunto: la industria del videojuego tiene esa manía de pensar que si algo funciona, hay que hacer más. Más secuelas, más spin-offs, más exprimir la gallina de los huevos de oro. Pero el BG3 es un caso raro. Es un juego que ha llegado en un momento concreto, con un equipo concreto y con una libertad creativa que no se ve todos los días. Pretender que otro estudio, por muy bueno que sea, pueda igualarlo es como pedirle a un grupo de covers que suene como los Rolling Stones. Puede que lo intenten, pero nunca será lo mismo.

Así que sí, Ohlen tomó la decisión más sensata del mundo. Prefirió no manchar su legado con una secuela que, probablemente, iba a ser comparada hasta el infinito con la obra maestra de Larian. Y oye, no es cobardía, es inteligencia. A veces, saber decir que no es más valiente que lanzarse al vacío. Y yo, desde luego, no le culpo. Prefiero que no haya BG4 antes que tener un truño que intente vivir de las rentas.

Según ha adelantado el medio IGN.

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