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Final Fantasy VII Rebirth: el remake definitivo que redefine la saga (y tu paciencia)

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Final Fantasy VII Rebirth: el remake definitivo que redefine la saga (y tu paciencia)

Final Fantasy VII Rebirth: el remake definitivo que redefine la saga (y tu paciencia)

Vale, respira. Antes de que empieces a gritar '¡otro remake exprimido como un limón!', déjame decirte algo: Final Fantasy VII Rebirth no es el típico remaster con gráficos bonitos y el mismo guion de siempre. Es más bien como reencontrarte con tu ex, pero resulta que ahora es millonario, tiene un six-pack y encima te cae mejor. Duele admitirlo, pero es así.

¿Qué demonios es Rebirth?

Para los que viven bajo una roca (o tienen más de 30 y no han tocado una consola en años): Rebirth es la segunda parte del proyecto de remake de FFVII, ese que Square Enix decidió estirar como chicle porque 'la historia original era demasiado densa'. Sí, claro. Y yo soy el Papa. Pero oye, si el resultado es este, que sigan estirando.

La primera entrega, Remake, nos dejó con la boca abierta y el corazón roto (literalmente, por cierto momento con una espada). Ahora Rebirth toma todo lo bueno y lo multiplica por diez, pero también añade cosas que harán que los puristas lloren en una esquina. Y yo, sinceramente, estoy aquí para verlo.

Combate: más rápido, más fluido, más '¡¡¡QUÉ ESTÁ PASANDO!!!'

El sistema de combate era ya una joya en Remake, pero Rebirth lo pule hasta dejarlo como un espejo. Ahora tienes acciones sinérgicas entre personajes, ataques combinados que son puro espectáculo, y una movilidad que haría llorar de envidia a Cloud en el original. Eso sí, prepárate para sudar la gota gorda en los jefes: ya no vale machacar el botón de ataque como un mono. Aquí hay que pensar, esquivar, parar y, sobre todo, no perder la calma cuando la barra de vida del bicho no baja ni un milímetro.

Y no, no te voy a spoilear el final del primer capítulo. Pero digamos que Zack Fair tiene más presencia de la que esperabas, y eso es tan maravilloso como confuso. Bienvenido a la era de los multiversos, colega.

Mundo abierto: ¿el mapa más bonito de la saga?

Si algo ha mejorado de forma insultante es el mapa. Ya no estamos en los pasillos de Midgar (gracias a los dioses). Ahora hay planicies, montañas, desiertos y hasta un chocobo que te lleva a todos lados con una elegancia que no sabías que necesitabas. La exploración es tan adictiva que te olvidarás de la misión principal durante horas. O días. O semanas, si eres de los que les gusta completar cada icono del mapa.

Eso sí, prepárate para el síndrome del 'coleccionable infinito': hay torres que activar, materiales que encontrar, y un montón de minijuegos que van desde lo absurdo (¿carreras de chocobos? ¿en serio?) hasta lo genial (el piano, ese piano). Y sí, hay cartas. Otra vez. Porque Square Enix sabe que somos débiles.

Historia: ¿fiel o herejía?

Aquí viene el plato fuerte. Rebirth no es un remake al uso: es una reinterpretación. Los momentos icónicos están, pero con giros que te harán cuestionar si estás jugando al juego que amabas o a una versión alternativa sacada de un sueño febril. Y eso, para bien o para mal, es su mayor mérito.

La relación entre Cloud y Sephiroth se explora con más profundidad (y más memes involuntarios), Tifa y Aerith tienen más protagonismo que nunca, y hay un par de escenas que te harán decir '¿esto puede pasar?'. Spoiler: sí, puede. Y duele. Pero también emociona, que es de lo que se trata esto.

Veredicto: ¿merece la pena?

Mira, si eres fan de la saga, no necesitas mi permiso para comprarlo: ya lo habrás hecho o estarás a punto. Si eres nuevo, este es un punto de entrada perfecto, aunque te pierdas las referencias al original. Rebirth es un juego enorme, ambicioso y a ratos agotador, pero también es una carta de amor a los fans que han esperado dos décadas para volver a sentir algo.

Eso sí, baja tus expectativas si esperabas el guion exacto de 1997. Esto es otra cosa. Mejor. Diferente. Y con más chocobos. ¿Qué más quieres?

Así que ya sabes: hazte con una copia, bloquea tu agenda, y prepárate para perder la noción del tiempo. Porque Final Fantasy VII Rebirth no es solo un juego, es una experiencia que redefine lo que creías saber sobre la saga. Y si no te gusta, siempre puedes culpar a Sephiroth. Él aguanta.

Fuentes: Análisis de IGN España, GameSpot, Vandal, y la experiencia personal de un redactor que ha perdido 80 horas de su vida (sin arrepentimiento alguno).

Fuentes: Análisis de IGN España, GameSpot, Vandal; impresiones de la comunidad en Reddit y Twitter; datos de ventas y recepción crítica de Metacritic.

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